Fue en 80 países en busca del paraíso. Ahora vivimos en Belice a la orilla del mar del Caribe alrededor de la playa y nos sorprende el motivo de la ausencia de grandes grupos de visitantes ó residentes durante los meses de invierno.
Durante todo el año disfrutamos de una temperatura de unos 25 grados centígrados, frecuentemente acompañada de una
suave brisa refrescante. Comparado con las muchas otras Islas del Caribe, Belice se diferencia por la amplia gama de ocio, tales como zambullirse ó bucear en las aguas cristalinas sobre los arrecifes
de coral, practicar la vela, la pesca y visitar los yacimientos arqueológicos de la civilización Maya ó recorrer los senderos de la selva tropical, descender por los ríos en canoa observando los
Jaguares, Boas, Tucanes, Colibríes, etc. El 60 % de la superficie esta considerado como zona protegida. Para mantener dicha zona de este país en este maravilloso estado actual, el país necesita muchos
visitantes para poder vivir del turismo y no tener que utilizar este parque natural como recurso para existir, lo cual sucede tan a menudo en los países de América central. A diferencia de muchos
países en la región, aquí hay una verdadera democracia de inspiración inglesa, lo cual les invita a la posibilidad de ayudar a incitar el sostener la industria del turismo.